Cáncer, Cirugía y Reiki

Cáncer, Cirugía y Reiki

Por. Kathie Lipinski, R. N.

Todo mundo conoce a alguien que ha experimentado el cáncer. La mayoría de la gente ha tenido que pasar por el quirófano al menos una vez en la vida. En este artículo, me gustaría compartir una forma diferente de pasar por la experiencia del cáncer y/o la cirugía.

Tanto el cáncer como la cirugía (incluso el sólo pensar en ellas) pueden evocar sentimientos de miedo; miedo a la muerte, a la desfiguración, y a la pérdida de la forma de vida que uno vive actualmente. El conocimiento de tener que someterse a una cirugía o recibir un diagnóstico de cáncer es una experiencia que involucra sentimientos, pensamientos, sensaciones físicas, así como el cuestionamiento de la conexión de uno mismo con un poder superior.

La forma de tratar la situación de la medicina occidental es tratar los síntomas o “cortar” el problema. Estas soluciones desequilibran aún más al cuerpo debido a que el cuerpo tiene que adaptarse a la nueva medicina y sus efectos secundarios, o a la eliminación de una parte del cuerpo cambiando así la forma en que funciona. La “cura” a menudo crea más problemas para la persona que lo que estaba experimentando primero. Por ejemplo, la quimioterapia o la radioterapia son venenos necesarios para el cuerpo y crean sus propias miserias.

Una forma diferente de acercarse a la experiencia de la cirugía o al diagnóstico de cáncer y su tratamiento consiste en considerar el Reiki. Ya que es una técnica de sanación oriental antigua, el Reiki trabaja en poner al cuerpo en equilibrio. Trabaja en los niveles físicos, emocionales, mentales y espirituales de cada experiencia. El Reiki puede calmar las emociones, disminuir o eliminar el dolor físico, calmar la ansiedad mental y ayudarnos a volver a conectarnos con nuestra espiritualidad. También ayuda a limpiar el cuerpo de toxinas y acelerar y fortalecer la capacidad del cuerpo para curarse a sí mismo. Puede hacer que la experiencia de la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía, sean más tolerables.

En mi consultorio veo muchas personas con cáncer: en las primeras etapas, antes de la cirugía, durante la quimioterapia o la radioterapia y después de la cirugía. También veo a personas que se están preparando para los diferentes tipos de cirugía.

Varias mujeres han venido a mí para “prepararse” para una histerectomía con la esperanza de lograr que sea una mejor experiencia. O sea que una persona viene por varios tratamientos de Reiki antes de la cirugía. Esto pone el cuerpo en mejor forma. Es como una limpieza o el fortalecimiento del sistema antes del “daño” de la cirugía.

Las personas que han tenido tratamientos de Reiki pre operatorios, han encontrado que tienen menos dolor, menor pérdida de sangre durante la cirugía y se recuperan más rápidamente.

También experimentan poco o ningún dolor. Luego continúan con los tratamientos de Reiki durante varias semanas después de la cirugía, lo que acelera y apoya el proceso de curación. En las visitas de seguimiento, sus médicos comentan a menudo “Qué rápido se ha curado. Siga con lo que sea que está haciendo.” La gente que he trabajado que están actualmente sometidos a quimioterapia o radioterapia, me han dicho que los tratamientos de Reiki les ayudan a sentirse mejor.

El Reiki puede ayudar a liberar las toxinas del tratamiento y disminuir el malestar. El Reiki también puede calmar las emociones, ayudarles a superar la fatiga, y fortalecerlos para que puedan “seguir adelante” durante el tiempo difícil. Algunas personas incluso me han dicho que después de un tratamiento de Reiki, las náuseas y los vómitos son menos. Un tratamiento de Reiki también es bueno para el cuidador o la persona de apoyo. El Reiki puede ayudar a mantenerse fuerte para sus seres queridos.

El efecto que la energía puede tener en una persona sometida a una operación de corazón o procedimientos radicales, fue publicado en el libro “Manos de la Vida” por Julie Motz. La Sra. Motz es una sanadora que ha trabajado en el quirófano en el Hospital Presbiteriano de Columbia en la ciudad de Nueva York con el Dr. Metmet Oz, un cirujano cardíaco. Los detalles fueron publicados por primera vez en el New York Times en agosto de 1995, por la extraordinaria “síntesis de la medicina de alta tecnología y la sabiduría antigua de sanación.”

En el libro, la Sra. Motz ofrece la prospectiva de cómo “el cuerpo no está preparado para lo que está por sucederle.” Y, como “nadie le ha agradecido al cuerpo, ya sea en partes o en su conjunto, por su valentía en someterse a esa prueba.” Esta es otra manera de mirar la experiencia. Por lo tanto, si estás a punto de someterte a una cirugía, o te estás preparando para el tratamiento del cáncer, piense en tu cuerpo. ¿Cómo puedes fortalecerlo, apoyarlo y ayudarlo a sanar de la experiencia que se avecina? ¿Por qué no pensar en la antigua práctica de sanación conocida como el Reiki? Tu cuerpo, tu mente y tu espíritu te lo agradecerán por amarlo lo suficiente para apoyarlo en el proceso.

Kathie Lipinski es una Maestra de Reiki del Centro, y una enfermera registrada. En la actualidad reside en Louisville, Kentucky

http://www.reiki.org/reikinews/rn090699.html